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| 14/08/2020 |
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| Sin Nardelli, se abre un nuevo escenario más proclive para la venta de Vicentin. |
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| El fallecido ejecutivo era el mayor exponente de una línea dura interna que condicionaba al máximo las negociaciones con interesados. Al no haber un accionista controlante en el grupo, tomar una decisión de fondo significaba tejer acuerdos internos en busca de consensos o mayorías entre las familias dueñas. Y en ese marco de enhebrado de alianzas pero también a fuerza de su carácter duro, tosco y prepotente, la estrategia de “bancar los trapos” de Nardelli fue la que se impuso. No en vano, pese a cargar sobre sus espaldas el mayor default de la historia del mercado de granos, haber roto la confianza de sus financistas internacionales y sus proveedores comerciales y no parar de acumular denuncias penales en contra de la empresa, Nardelli resistía la venta (tanto del grupo como de activos puntuales) corriéndoles el arco de manera permanente a los interesados poniendo sobre la marcha y de manera permanente nuevas condiciones y exigencias que terminaban empantanando las conversaciones. Precisamente, esa postura terminó despertando el interrogante en los inversores y acreedores interesados en rescatar Vicentin de si había real interés del directorio de vender la empresa o si en rigor lo que hacían era ganar tiempo apostando a una convocatoria de acreedores larga que les licue sus pasivos y les acomode sus números a costa de sus acreedores.
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| MARIANO GALINDEZ |
PUNTO BIZ |
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