| En el último congreso del Partido Comunista en 2017, Xi Jinping declaró que China estaba “manteniéndose erguida y firme en el Este”. Ahora, EE. UU. y sus aliados clave están buscando reducir el tamaño de la segunda economía más grande del mundo. El cambio en los últimos cinco años cobró impulso con la guerra arancelaria de Donald Trump, que ayudó a consolidar la percepción en Washington de que China era más una amenaza que una oportunidad, una opinión que se mantuvo firme cuando Joe Biden asumió la presidencia. La semana pasada, su administración impuso restricciones drásticas para privar a China de chips informáticos avanzados, apuntando a la capacidad del partido para lograr sus ambiciones de crecimiento a largo plazo.
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