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Si personificáramos a McDonald’s, podríamos decir que a la noche duerme tranquilo, por lo menos en Argentina y Brasil. Lo hace porque uno de los aspectos más importantes de su política de sustentabilidad lo tiene cubierto: Prácticamente el 100% de la carne de sus hamburguesas viene de zonas libres de deforestación. En realidad, más que por una cuestión meramente moral, también dormiría tranquilo porque sabe que se adelantó varios años a una discusión que ya cobra protagonismo en otras latitudes. Lo expresa el reciente reglamento de la Unión Europea, que exige trazabilidad a sus importadores, pero también la relevancia que empieza a cobrar la sustentabilidad como estrategia de negocios en términos macro.
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