| En su mano derecha, Sebastián Marset tiene tatuada la sigla “PCU”. Significa “Primer Cartel Uruguayo”, algo que genera una contradicción en su propia historia, porque este hombre que hasta 2021 jugó con la 10 del club paraguayo Capiatá está acusado de ser uno de los principales operadores en Paraguay de la nueva ruta narco hacia Europa: la Hidrovía Paraná-Paraguay, por la que transitaron 27 toneladas de cocaína en los últimos dos años. Hoy, ese tatuaje parece haberle quedado chico. La sombra de este narcotraficante excéntrico aparece en los bombardeos de droga detectados meses atrás en Entre Ríos y Santa Fe, algo que habilita la pregunta sobre si esas grandes cantidades de estupefacientes podrían estar saliendo por las terminales argentinas. La Justicia paraguaya acusa a Marset de ser quien organizó, en Asunción, la partida por la Hidrovía de tres cargamentos por un total de más de 16 toneladas de cocaína descubiertos el año pasado en los puertos de Villeta -en Paraguay-, de Rotterdam -en Holanda- y de Amberes -en Bélgica-.
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