| No hubo improvisación. Antes del encuentro de hoy entre la comisión directiva de la Asociación Empresaria Argentina (AEA) y la cúpula de la CGT hubo reuniones previas, preparatorias para anudar consensos y hasta algún que otro café informal. De esta manera, se preparó el sector privado para enviar lo que busca ser una señal clara al Gobierno. "No es fruto de una noche de verano", contó uno de los organizadores sobre la reunión, sin presencia de funcionarios, que mantuvieron los principales referentes de las empresas más grandes de la Argentina y los popes del sindicalismo nacional. Pese a la relación que ya existía entre varios de estos actores, la preocupación sobre la falta de una dirección clara en medio de la pandemia (y para el día después) activó la necesidad de generar una mesa institucional de diálogo permanente. Pese a los rumores, el Gobierno no la fomentó.
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