| Primero procedieron a liberar grandes volúmenes de reservas estatales de carne porcina junto con la habilitación del denominado “canal gris” de Hong Kong, por medio del cual ingresa, de manera informal, un gran volumen de cortes de carne de búfalo de bajo valor provenientes de India. Posteriormente cortaron líneas oficiales de financiamiento a importadores chinos de carnes, quienes, para no entrar en default, obligaron a muchos exportadores sudamericanos a renegociar contratos para ocasionarles importantes pérdidas económicas. La última innovación –tal como se adelantó a comienzos del presente mes– es inhabilitar plantas frigoríficas en países exportadores con la excusa de que se trata de medidas preventivas para evitar la propagación del Covid-19 (algo insultante si se tiene en cuenta que el virus se propagó desde China hacia todo el orbe).
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