| La soja se exprime para sacarle cerca del 25% de aceite. Con ese aceite se puede elaborar a su vez un biocombustible, el biodiésel, que se combina a la perfección con el gasoil de origen fósil. Es eso lo que sucede de hecho desde 2006, con un “corte obligatorio” para las petroleras, que llegó a ser del 10% y hoy es un poco menos. ¿Quién provee ese combustible renovable, de origen vegetal, a las empresas petroleras? Es la principal pregunta en torno al debate que comenzó en el Senado nacional para actualizar la Ley de Biocombustibles. En su primera versión de 2006 y también en la actualización de 2021, se establecía que debían ser empresas pymes y compuestas por productores agropecuarios. Algunas podían producir su propia materia prima y otras podían comprar el aceite de soja para continuar con el proceso.
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