| Diez países, entre ellos Italia y Polonia, han instado a la Unión Europea a reconsiderar un nuevo precio del carbono para los combustibles, como parte de una revisión separada del mercado de carbono del bloque, según una declaración conjunta a la que tuvo acceso Reuters. Su oposición al gravamen corre el riesgo de trastocar los planes para actualizar la principal política de Bruselas en materia de cambio climático, el sistema de comercio de emisiones (ETS), y podría enfrentarlos con los defensores del nuevo impuesto, como Alemania y Suecia. Bruselas ya pospuso el plan de combustible un año, hasta 2028.
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